Eduardo
Navarro no siempre representa a sus criaturas próximas
a claveras y esqueleto, como presas del dolor. Atraviesan –
aparte del retorno al umbral de la vida – varios estados
anímicos. Sin embargo, son seres del más allá…
que, como los desesperados y desaparecidos de Guayasamín,
tienen reacciones del más acá. Por cierto, el
artista panameño se sitúa en una tradición
popular mesoamericana y ancestral, gráficamente tratada
por el mexicano Guadalupe Posada. La muerte forma parte de la
vida.
El
excelente artista panameño, que ha ganado premios tan
prestigiosas como el de la Trienal de Osaka, había participado
en la segunda Bienal del Caribe, y nos alegramos de su exposición
individual en la Casa de Bastidas, auspiciada por el Voluntariado
de las Casa Reales. Comprobar, fuera de unos cuantos cuadros
de Bienal y de Reproducciones Impresas, es necesario…Si
la obra de un artista interesa especialmente. Cabe mencionar
que esos lienzos, generalmente de grandes dimensiones –
aunque hay un pequeñito “Ángel de fuego”
tan impresionante como los mayores – están en los
mejores espacios.
Pese
a ser monotemática, animada por aquellos extraños
“osarios” - si pretendemos atribuirles una nacionalidad
– la pintura de Eduardo navarro requiere varias lecturas
y observaciones. La primera consisten su originalidad, en su
imaginería inconfundible, a pesar de que algunos maestros
– tal vez sus almas más que sus obras – se
alojan en su ámbito de purgatorio.
Luego,
Eduardo Navarro trabaja sobre soportes fuera de lo común,
que gestan, no solamente, una atmósfera compleja y vivaz,
sino una integración profunda de las figuras en la tela.
Curiosamente, llegan a fundirse, y, sigilosamente, van apareciendo,
fenómenos totalmente acorde con la esencia “meta-física”
de los protagonistas.
Es
incuestionable que la obra actual de Eduardo Navarro provoca
interrogantes. La tildan de surrealista o expresionista. Sin
embargo, no lleva una etiqueta estilística…podría
afiliarse a la “nueva figuración”, o a un
realismo fantástico. preferimos que siga moviéndose
en libertad, sumando y descartando al compás de una evolución
cada vez más madura.
Texto: “Las trascendencias pictóricas de
Eduardo Navarro”
Publicado en el “Listín diario” el
31 de agosto de 1997.
Autora: Marianne de Tolentino
Santo Domingo, República Dominicana.